Formar para vivir

La apuesta por la formación y el aprendizaje constante es un valor esencial de cualquier sociedad que quiera abordar transformaciones sociales positivas

Formar para vivir

Más de una vez hemos hablado en este blog de la importancia de la educación como elemento vertebrador de las relaciones laborales y personales del futuro. Dicen que el saber no ocupa lugar y, sin embargo, el no hacerlo tiene un costo que no nos podemos permitir. La formación de nuestros jóvenes, de nuestros equipos de trabajo, de aquellos destinados a transformar nuestro futuro, en definitiva, se antoja indispensable.

Dice el filósofo Emilio Lledó que una sociedad que no lee, muere. Con la contundencia de sus palabras resonando en los oídos, nos planteamos si no será esta una afirmación extrapolable a cualquier ámbito de la cultura o de la formación visual o escrita. Una sociedad que no lee, muere, sí, pero también lo hace una sociedad que ve, pero que no mira; que habla, pero que no escucha; que ejecuta, pero que no piensa ni emociona. Una sociedad autómata que no entiende lo que hace, en resumen, quizás porque nunca le han enseñado.

Y, sin embargo, para alejarnos de esta visión pesimista del futuro, nos encontramos ante la sociedad con más posibilidades para aprender que ha existido nunca. Y en parte, de eso nos ocupamos nosotros. Las nuevas tendencias educativas, entre las que encontramos las áreas de formación e-learning o de educación interactiva y gamificada como las que ofrecemos en Endeavour Learning, permiten a que los alumnos (bien sean plantillas de trabajo de empresas o jóvenes estudiantes) formarse con una facilidad y unas tasas de progreso como nunca antes se habían conocido.

Hace unas semanas ya hablábamos de las ventajas que tienen los nuevos tipos de formación con los que nos encontramos hoy en día, como la flexibilidad, la adaptabilidad y la interacción, entre otros. Lo cierto es que solo siendo conscientes de todas esas grandes posibilidades que se nos abren y aprovechándolas con eficacia vamos a poder transformar para bien la sociedad en la que vivimos.

Porque de eso consiste todo, al final, de transformar para mejor. De que el saber siga sin ocupar lugar y en vez de consumirnos y resignarnos a morir lentamente, nos convirtamos en un pueblo que lee, en un pueblo que escucha, en un pueblo que siente. Porque esa es la única forma que conocemos de ser una sociedad que, después de todo, sigue estando muy viva.

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