Buscando nuestro ser

El éxito empieza en uno mismo, es fácil decirlo, pero la verdadera complejidad pasa por aceptar que solo avanzamos si aprendemos a escucharnos en profundidad

Buscando nuestro ser

Despiertas a las 3 de la mañana sin soportar lo que estabas soñando. Te aterroriza no saber por qué, pero lo que sí sabes con certeza es que la sensación de inestabilidad te va a acompañar durante todo el día. El vaso se ha derramado de nuevo, y tus miedos vuelven a tomar el control. Tienes una reunión importante a primera hora, pero sabes que ya solo te va a importar pasar de largo. Lo has sentido antes. Y así vamos viviendo, en recorridos que ni siquiera reconocemos.

Todos los expertos en liderazgo coinciden en lo mismo, el primer paso para mantener una relación exitosa con el mundo profesional pasa por mantener una relación exitosa con uno mismo. Pasa por conocerse —y reconocerse— hasta tal punto que nada nos sorprenda, que nuestra postura sea siempre firme, entendida desde la calma interna. Entendida desde el más absoluto respeto interior.

El tiempo pasa rápido, los estímulos se multiplican, y día a día nos presentamos ante el mundo dispuestos a afrontar una innumerable cantidad de acontecimientos ante los que tenemos poco o ningún control. Cuando la situación se torna extrema, o nuestra capacidad de carga se llena en exceso, la mente se desborda y nuestros miedos aparecen. Aparecen porque nunca se habían ido en realidad, solo estaban ocultos tras una coraza, pero no hay coraza de acero que sea capaz de sobrevivir con éxito al paso del tiempo: la arrastramos, pesa, se oxida y se cae. La clave está en conseguir tener una piel inmune a los golpes. O en no sentir que vivimos encerrados en un ring de boxeo.

Y conseguirlo es cosa de cada uno de nosotros. De dedicar tiempo a formarnos, a leernos, a escucharnos. A entendernos, en definitiva. Que la libertad de la persona es algo mental y no físico es algo que por mucho que nos repitamos no llegamos a entender, pero debemos hacerlo. Estamos donde queremos, trabajamos como queremos y vivimos como queremos porque de otro modo no tenemos sentido. Dependemos de circunstancias económicas y vitales que nos empujan, sí, pero también dependemos de nosotros mismos. De lo que somos, y de lo que queremos llegar a ser. Porque solo aceptando eso, solo sonriendo ante eso, cuando nos despertemos a las 3 de la mañana podremos soportar en lo que nos hemos convertido.

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